Diario del Olvido (#2)

Los días van cayendo del almanaque irremediablemente sin que ninguna fuerza vital impida ese avance.

“Hoy salí temprano del trabajo, donde ahora me gano la vida de forma honrosa, que nada tiene que ver con mi pasado contemplativo de verso torcido y retórica ácida. Pero me siento satisfecho.

He pasado de la euforia de toda emoción por un comienzo soñado; a la tranquilidad que da la soledad autoimpuesta, evitando la insidiosa compañía que nada me aportó

Me dirigí a la misma plaza en la que una vez jugué a un juego precioso. Tenía la vaga esperanza que el destino se aliara con mi deseo y su figura, como en aquel verano, aparecería dibujada bajo la portada del costado de la nave suroeste de esa catedral inacabada, pero no. No fue así.

Se que ya no vendrá, que aquello pasó, pero mi mente gira al rededor de la mentira para poder superar el trance.

Tal vez me oblique a olvidarte, pero mientras tanto, he empezado a jugar al juego de la paciencia con el reloj… me convertiré en protagonista de uno de mis relatos y las mañanas me dedicaré a esperar a “Rose”…

….

Una caída de la tarde cualquiera de otoño en Granada

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