El hombre que quería ser halcón

Llego ese día en el que las gaviotas ya no revoloteaban a la orilla del mar, sino que se alimentaban de los desperdicios del hombre. Ganaron el pulso al progreso, sin miedo a los peligros que se anunciaban. Extendieron su reino más allá, hacia tierra a dentro. Se apropiaron del terreno del hombre sin pedir permiso. El hombre temeroso, continuó escondido en la cueva, envidiando el vuelo de la gaviota. Pasando hambre, frío y sed. No sabía como salir, huir, empero…un hombre, más tarde, se aventuró a salir, ganando espacio a la naturaleza, pero sin respetar las nuevas reglas. Condenado a su suerte ya no era hombre, ni tampoco gaviota. Ansiaba ser halcón y tener unas alas, que le llevasen lejos de allí, protegerse del ataque y buscar su libertad….La libertad no es un lugar, sino un estado… por eso las gaviotas revolotean a la orilla del mar.

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